Después de la boda real

La Princesa Catalina tendrá mucho que sacrificar por amor

Staff / Panorama de Nuevo León

02/05/2011. Monterrey, Nuevo León.- Pasado el éxtasis y la emoción de su boda real, considerada el acontecimiento del año, existe el lado oscuro de esta unión entre Kate Middleton y el príncipe Guillermo.

Aunque sea una boda por amor, no sólo los sentimientos cuentan y que están en juego, se han tomado precauciones por parte de la dinastía real ya que los Windsor han estado bajo la mira de los medios  de comunicación por sus escandalosos divorcios.

Kate, que ahora es la princesa Catalina de Inglaterra, prometió ante testigos y millones de espectadores “amar, reconfortar, honrar y cuidar” al príncipe William. Pero, según el diario alemán Bild siendo prometida de William firmó un contrato prenupcial preparado por el estudio de abogados Spears de Londres cuyas cláusulas no fueron insipiradas por la igualdad de sexos o entre las clases sociales, esto todavía no es confirmado por la casa real.

En caso de ruptura, la princesa Catalina, no perderá la cabeza como su antecesora Catherine Howard una plebeya que desposó al rey de Inglaterra en el siglo XVI, pero sí el título, las residencias palaciegas, y más fuerte aún los hijos que hayan engrendrado.

Catalina, volverá a ser de inmediato Kate Middleton, perderá  el derecho de residir en cualquiera de las moradas que haya compartido con William y no podrá recibir un centavo de su esposo, que hoy asciende a 13 millones de libras esterlinas, pero cuándo su abuela muera, su fortuna ascenderá ya que está estimada en unos 325 millones de libras esterlinas, unos 530 millones de dólares.

Además de este contrato, la duquesa de Cambridge renunció a importantes cosas. No se le permitirá usar diminutivos. No podrá  llamarse a si misma “Kate”, mientras no se le otorgue otro título a su esposo su nombre real será “princesa Catalina”.

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