¿Sabías que…

La tradición de romper la piñata inició hace muchos años como un motivo religioso?

Están cerca las posadas y con ellas la popular tradición de vendarse los ojos, tomar el palo y golpear una olla de barro adornada con papel de colores o una figura de caricatura, con lo cual se genera una explosión de emociones en chicos y grandes.

Las piñatas las hay de múltiples formas, algunas de ellas con cinco, siete y hasta nueve picos; otras más, sólo con tiras de colores, que las hacen ver relucientes y listas para ser llevadas a la primera posada del año.

También hay figuras de princesas de cuentos, de hombres de historietas o de alguna caricatura que suele transmitirse en televisión.

Ésta tradición fue adoptada por Marco Polo en uno de sus viajes a China, y desde Italia hasta algunas regiones españolas comenzaron a darle un carácter religioso a la piñata en la celebración de la Cuaresma, con “el baile de la Piñata”, en la que una vasija representaba a la misma.

Gracias a misioneros agustinos, la piñata llegó al continente americano con fines de evangelización, quienes por medio de las coloridas ollas repletas de fruta atraían a más feligreses a sus ceremonias religiosas.

Según relató el encargado del archivo del Cabildo Metropolitano de la Arquidiócesis de México de la Catedral Metropolitana las piñatas tienen siete picos porque, según el catolicismo, representan los siete pecados capitales.

Asimismo, refirió que las piñatas se rompen durante las posadas generalmente, que son nueve celebraciones que inician el 16 de diciembre y terminan el 24 del mismo mes.

Relató que la explicación del número de posadas recae en el recorrido que hicieron la Virgen María y José el Carpintero, quienes pasaron a nueve diferentes casas para solicitar que les dieran alojamiento y en la última, ubicada en Belén, fue donde nació el niño Dios.

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